"Lazos que educan, puentes que transforman"

   "Lazos que educan, puentes que transforman"

Para definir la pedagoga que quiero ser imagina que, en este círculo de personas, soy cualquiera de ellas. Una persona más, al fin y al cabo. Una persona que teje en el mismo espacio y en el mismo tiempo que las demás. Imagina que estas personas son niños, adultos, mayores. 
Traer al círculo tu ovillo, es decir, tu historia con todo lo que eso signifique en cada uno, es un primer paso que no todos están dispuestos a dar. Incluso los más pequeños. Pero el darlo, permite el primer acercamiento al otro. 
Los hilos que van surgiendo, van tejiendo lazos, trazando puentes con los otros.
Siento que la pedagogía es vocacional porque, si tenemos claro que somos personas en continua construcción y cambio, estar a la altura del otro nos va a permitir entender, que realmente somos mitad maestros y mitad aprendices. Ayudar a niños, adultos o mayores en sus circunstancias más o menos complicadas, también me hará aprender algo de cada uno de ellos, y ese intercambio es un puente para mí. Aunque ese aprendizaje, sea el propio hecho de haberles conocido, haber coincidido. 
- Laura Rodríguez.

Soy Laura, este es mi blog, y aquí os dejo un recorrido más detallado de quién soy yo para conocerme: 

Como áreas de interés académico, me centro en el ámbito escolar, con especial interés en la atención temprana en niños de 0 a 3 años y las dificultades de aprendizaje y desarrollo que pueden aparecer en etapas posteriores, como el TDAH, la dislexia, la dislalia o los trastornos del lenguaje. Asimismo, me resulta enriquecedor estudiar cómo los entornos familiares, escolares y culturales influyen en los patrones de aprendizaje y en la transmisión intergeneracional de modelos educativos. 


Aunque todavía no he ejercido profesionalmente como pedagoga, he tenido la oportunidad de observar de cerca el trabajo educativo en el área que me interesa gracias a la experiencia de mi madre como maestra en una escuela infantil en etapa 0-3. Estas vivencias me han permitido comprender la diversidad de situaciones que atraviesan los niños y niñas —desde necesidades específicas de apoyo hasta condiciones sociales complejas—, así como el valor del trabajo en equipo con profesionales de la orientación y la intervención temprana.

Me caracterizo por mi compromiso ético, mi interés por la formación continua y mi capacidad para desarrollar un pensamiento creativo e innovador, orientado a proponer soluciones educativas originales.


Como recuerdo personal, tengo que destacar la relación con una alumna con diagnóstico TEA de la escuela de mi madre. Gracias al juego, el humor y la paciencia, logré ganarme su confianza y acompañar su evolución de manera cercana. Poco a poco, el llanto que caracterizaba a la niña la mayoría de los días, se fue transformando en risas espontáneas y sonrisas al verme llegar. Así hasta que un día, recibí el regalo de su abrazo. La niña tiene hoy tres años, mejora notablemente aunque sigue seleccionando a qué personas comparte su cariño, y esto apenas aconteció cuando tenía meses... 

A esto me refería cuando decía que hasta los más pequeños saben cuándo quieren compartir su ovillo, para tejer lazos contigo...


Como proyección a futuro, pretendo iniciarme desde el ámbito escolar y orientativo, pero no descarto, (y de hecho, tengo muy presente), formar parte en un futuro del lado social, como integradora emocional, formando parte de voluntariados a otros lugares del mundo o como asesora de familias en espacios seguros sobre aprendizaje y educación. 

Quiero cerrar, haciendo mención a una cita de un libro que dice: 

"Antes de casarse, Emma había creído estar enamorada; pero como la felicidad que esperaba de aquel amor no había hecho su aparición, pensó que se habría equivocado. Y se preguntaba intrigada qué es lo que había que entender concretamente en la vida por las palabras como dicha, pasión y ebriedad que le habían parecido tan maravillosas en los libros" (p.45) Gustave Flaubert, Madame Bovary, Tusquets, 2015. 

Aplíquese esta cita al mundo educativo. El poder que tienen las palabras y las explicaciones que un niño lee en los libros. La creencia de verse equivocado en lo que es socialmente lo esperable. Cómo las interpreta, qué conclusiones saca desde su vivencia personal, su contexto social o temporal, su lugar físico en el mundo. La importancia de entender que cada uno visiona o imagina las cosas a su modo, y no hay una forma correcta en determinadas situaciones. 



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