Romería, una película sobre la educación y los vínculos familiares
ROMERÍA, de Carla Simón: la familia que se recuerda, la que se inventa y la que educa
Resumen:
En Romería (2025),la directora Carla Simón cierra su particular trilogía sobre la familia y la memoria (la primera: Verano 1993,la segunda: Alcarràs y la tercera: Romería). El film nos sitúa en la mirada de Marina, una joven que viaja a Galicia en busca de la firma de sus abuelos paternos para conseguir acceder a una beca, pero que acaba emprendiendo un viaje mucho más profundo: reconstruir su propia historia.
Gracias a la acción de cartas, silencios y miradas ajenas, Marina se debe enfrentar a un pasado marcado por la drogadicción, el sida y los secretos familiares de los años 80. Con la ayuda de su cámara, Marina tratará de encontrar significado entre huecos vacíos de su memoria y la vergüenza de quienes hicieron por dejarlos así. El trámite que buscaba inicialmente, se convierte en una búsqueda íntima que trata de comprender quién fue su padre y sobre todo, quién es ella.
Aquí quiero tratar algunos de los temas de fondo que más me impactaron en torno a la familia y los vínculos que nos (des)conectan a ella. Porque al final, un acto vale más que mil palabras y en este caso, conexiones de sangre o apellido.
1. La familia: la de sangre, crianza y pertenencia
Esta película plantea una pregunta que es importante: ¿La familia se hereda o se construye? Marina se encuentra muy extraña en su propia familia paterna. Su viaje es revelador y súper potente porque revela que la sangre no basta para definir la pertenencia y que los lazos más auténticos pueden ser aquellos que ELEGIMOS. Los que nos permiten sentirnos en paz, a gusto, en casa.
También aprendemos que la familia es también quien te escucha, cuando estás perdida, quien acepta las preguntas, quien te deja entender el pasado que te pertenece, lo que es TU historia.
2. Cultura y silencio: lo que no se dice también educa:
Galicia, concretamente Vigo, no es solo un escenario: es una metáfora de la memoria colectiva y de una cultura donde el silencio era una forma de protección. Carla Simón nos enseña una España en la que el tema de las tradiciones y la vergüenza social por quienes sucumbían a las adicciones de los 80 marcaron la educación emocional de toda una generación.
Lo que no se decía en familia (enfermedades o duelos), se transmitía en forma de miedo, pudor o resignación. La educación del silencio sigue resonando en los que vinieron después. Marina busca romper con esa ideología y con la oportunidad de la visibilización, porque así fue y así pasó. Tampoco es fácil para ella, pero la idea de no hacer la bola más grande en la memoria familiar pesa más que cualquier duelo que luego tendrá que asimilar (de aquello que no le contaron).
3. Educación y herencia: aprender del pasado (aunque duela)
La educación en Romería no tiene lugar dentro de un aula, sino en los lazos familiares. Es un aprendizaje social y cultural, sobre lo que se transmite o lo que se calla.
Marina aprende no solo por los acontecimientos que acaba descubriendo sino la figura y el mensaje que enseñan las ausencias. Que el silencio también educa y que parte del significado de crecer tiene que ver con decidir qué hacer con lo aprendido: ¿Repetirlo o transformarlo?
Cuestionar las cosas es una forma de amor: amor a los que fueron y a los que podríamos llegar a ser.
4. Imaginación y memoria: inventar para comprender
Cuando la verdad ha sido moldeada, Marina no puede más que imaginar. Imaginar quiénes fueron sus padres, qué estilo de vida adoptaron y qué sería de su vida sin la maternidad de la que ahora cuida de ella, por adopción. Los huecos que comentaba que tiene Marina, los llena con el amor de la versión que la ha acompañado en su crecimiento y con lo que ella quiere creer de los hechos. Una tarea que no es fácil.
Carla Simón nos entremezcla documental con ficción para recordarnos que ese acto de imaginar puede ser un ejercicio sanador que depende de nosotros y deja en paz nuestra mente. Lejos de verlo como una falsificación, adoptar en nuestra mente una versión como la que nos importa, pese a los engaños o las rarezas de una historia incompleta, es el ejercicio con mayor acto de amor y valentía que Marina puede enseñarnos. Convierte el vacío en su propia versión de la historia, SU relato, y nos muestra que la herida es la moneda a pagar por el aprendizaje que en su viaje descubre.
Veo claramente dos lazos donde Marina nos muestra ese hecho de la (des)vinculación familiar:
- La escena en casa de los abuelos: Donde se reúnen primos y tíos con ella para comer y queda reflejado que ella es la rara de la familia. Que sus primos han sido educados en la idea de que ella lleva la enfermedad de sus padres en las venas y que no deben acercarse mucho a ella. El pudor de los primos más mayores, por hacerle preguntas bajo hechos que ellos si saben y ella no de su propio padre. Pero lo peor, el trato de la abuela como si no fuese nieta. No la trata como tal, es una más en la mesa, es, una completa desconocida. El abuelo sí que tiene un gesto algo más digno, aunque no tenga afecto con ella, dándole el dinero en un sobre para la beca, que ella devuelve a escondidas más tarde. Ella quiere demostrar así que es capaz de salir adelante por su cuenta y que eso no es lo que estaba buscando de ellos.
- La conexión con su tío (hermano menor del padre): Marina encuentra en él algo distinto, ese espacio de escucha que nadie más le ha brindado con amor y sin nada a cambio, una complicidad fraternal. Él es quien rompe con la norma familiar del silencio y le ofrece los fragmentos de la verdad que anda buscando, que en primera estancia le rompe los esquemas, pero después entiende que es lo que tenía que aprender. Nunca sabes quien va a serte de bote salvavidas entre tanta incomprensión.
No he visto la película, pero ya solo tal como la describes y la relacionas con la pedagogía y la familia, se ha vuelto mi próxima pendiente :)
ResponderEliminarGenial!! Ya me contarás qué te parece, si te pareció interesante o qué sentiste tú al ver la historia de Marina
EliminarHe visto la película y no puedo estar mas de acuerdo con las cosas que has escrito. Creo que es una película que refleja muy bien la memoria y herencia familiar de una manera cruda pero delicada y que te hace recordar que las personas mas importantes a ti no tiene porque ser tu familia de sangre y eso esta bien.
ResponderEliminarMe encanta compartir gustos! Que grata sorpresa. Estamos muy de acuerdo entonces con lo que ocurre, la reflexión es muy profunda. Te deja muy tocada pero al final sacas aprendizaje de la peli 🫶🏼
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